Fundación Encuentro por la Vida: Cultura y Democracia Ambiental

Los días del agua PDF Imprimir E-mail
Lunes, 15 de Marzo de 2010 12:19

Por Clara Riveros Sosa

"La represa es una obra, generalmente de cemento armado, para contener o regular el curso de las aguas, o para detener y almacenar el agua en forma artificial". Definición de la Comisión Mundial de Represas.

En el mes de marzo, coinciden tres diferentes conmemoraciones referidas al agua. La primera, se cumple el 14 y se trata del Día Internacional de Acción contra las Represas y en Defensa de los Ríos, el Agua y la Vida. Así de largo su nombre, como para que no quepan dudas acerca de todo lo que abarca su significado. La fecha se estableció en marzo de 1997 cuando en la ciudad de Curitiba, Brasil, se reunió un Congreso Internacional de Afectados por las Represas. Cabe aclarar que la resistencia no se ejerce contra los pequeños reservorios y las obras hidroeléctricas menores sino contra las megaobras que siempre resultan de gran impacto ambiental negativo.



No es un dato casual que sea Brasil, el país de Sudamérica con el mayor número de represas, quien contenga también la cantidad mayor de movimientos populares que se les oponen, a la vez que los más enérgicos y constantes. Conocen mejor que otros los problemas graves que les ha acarreado la construcción de estas obras y que no se contabilizan antes de su emprendimiento: deterioro y degradación del río represado, tanto aguas arriba como aguas abajo, destrucción de ecosistemas, del hábitat, pérdidas de biodiversidad, de tierras de cultivo, de recursos pesqueros y turísticos, de patrimonio histórico - cultural, de modos de vida y sustento tradicionales, más el desplazamiento de los pobladores al altísimo costo del desarraigo, del extravío de la identidad, de la disolución de los núcleos de pertenencia y de la exclusión. Porque, como reflexionaba un ambientalista: “la energía provista por estas megaobras le dio facilidades a las empresas y encendió muy tardíamente unas tenues lamparitas en las villas miserias a donde fueron a parar los antiguos pobladores de estas tierras”.

Esta última consideración nos hace ver cómo el impacto de las represas se extiende a los centros urbanos, los que engrosan sus cinturones de pobreza con la llegada de refugiados ambientales. Del mismo modo que ocurre con los desplazados por la llamada “expansión de las fronteras agropecuarias” (que, en definitiva, siempre significa la expansión de los monocultivos intensivos, la pérdida de ambientes naturales y más población rural expulsada) el común de los habitantes de las ciudades no suele advertir su origen y sólo se manifiesta sensible a sus efectos. A menudo también ignora todo lo relacionado con las represas y los pobladores de sus áreas afectadas, lo que sucede porque éstas pueden encontrarse distantes y sus habitantes –generalmente; hay excepciones- no son muchos y no tienen presencia mediática.

En lo que hace a la abundante provisión de energía, agua y prosperidad que se promete ante cada nueva construcción de una gran represa, creemos que en la zona ya tuvimos tiempo de sacar nuestras propias y deprimentes conclusiones.

Como si con lo anterior fuera poco, aun nos quedan por señalar la afectación de la salud por las enfermedades que devienen del hecho de haber convertido a los ríos fluyentes en colosales espejos de aguas estancadas hacia donde derivan y donde se concentran los residuos cloacales, los vertidos industriales y los agrotóxicos de los campos; además de que por su propia condición de estanques –máxime en zonas tropicales y subtropicales-funcionan cdomo caldo de cultivo que favorece la proliferación de vectores de diversos males que anteriormente eran, en algunos casos, desconocidos en la región, y en otros, poco frecuentes. Justamente la esquistosomiasis mansoni (enfermedad que en África se conoce como bilarziasis) recibe universalmente el nombre común de “mal de las represas”. Todavía nos falta agregar dengue, fiebre amarilla, diarreas, malaria, hepatitis, cólera, varias parasitosis y otras como el cáncer de hígado, muy difundido en China donde se lo asocia con la presencia de la toxina que producen cianobacterias que se multiplican en las aguas estancadas. Apuntemos que China cuenta con más de 82.000 represas, cifra que cuando se lee por primera vez, y por más que se contemple la vastísima superficie de ese país, hasta genera algunas dudas por su magnitud.

Acabamos de reseñar las acusaciones que con mayor frecuencia se le plantean a las grandes represas y sin olvidar que, además, incrementan el efecto invernadero con sus emisiones de metano. Pero en los últimos meses ha crecido en el sentir público otra percepción respecto de su presencia en la región en que se vive. A las perturbaciones señaladas la opinión general le ha podido incorporar nuevas preocupaciones derivadas de los últimos fenómenos geológicos. Son en realidad riesgos conocidos pero que ahora quedan expuestos con mayor claridad. Nos estamos refiriendo, por supuesto, tanto al sismo detectado en Yaciretá en noviembre pasado como al súper terremoto acaecido en Chile y del cual, por sus permanentes réplicas y su enorme destrucción, no se podrá hablar en pretérito por muy largo tiempo.

 

Del sismo en el área de Yaciretá y de sus probables efectos, poco, o más bien nada, se ha explicado al público, lo que lógicamente no contribuye a brindarle tranquilidad, y las opiniones de algunos expertos sobre el tema, sólo agregan inquietudes. En cuanto al terremoto de Chile, que suponíamos tan lejos de nosotros, nos abrió el panorama de nuestra propia fragilidad ante semejantes fenómenos, y las remezones registradas en la Argentina, aun en parajes muy alejados del epicentro y hasta en áreas sin experiencia sísmica, nos recuerdan que no nos hallamos exentos de calamidades, y, lo que es peor, que carecemos de toda la información que se nos debe, amén de que a nivel oficial parece no haber ni la intención de considerar la implementación de medidas para una eventual emergencia ¡ni siquiera para las inundaciones, que no son aquí un fenómeno exótico!

 

 

Desde hace años que se apunta que las megarepresas nos dejan tremendamente vulnerables a un atentado terrorista por su enorme capacidad de destrucción en oportunidad de su colapso. Como vemos, no hace falta llegar a tal instancia ya que nuestro mundo se las arregla solo para producir sus propias conmociones. Pero, como siempre reiteramos, a la condición de catástrofe no se arriba por una mera manifestación violenta de la naturaleza, sino por la presencia humana, numerosa y descuidada, en los sitios equivocados y rodeada de edificaciones que se derrumban; o bien emplazada en espacios bajos y proclives a inundarse repentinamente.

La actividad sísmica en la cordillera también da más sustento a las luchas de quienes se oponen a la minería a cielo abierto, ya que, entre otros problemas, los “diques de cola” (que sirven de reservorios para los millones de metros cúbicos de desechos líquidos y barros que contienen cianuro, arsénico, plomo y otros metales pesados usados en la explotación y que acaban filtrándose al subsuelo y desbordando a los ríos y arroyos) ya sea que estén activos, o peor, abandonados, representan una auténtica bomba de tiempo y más presta a detonarse ante un terremoto, con consecuencias inimaginables. Con terremoto o sin él esta contaminación pasa a los ríos y llega hasta donde equivocadamente nos suponemos a cubierto; en caso de derrumbe solamente se incrementarían exponencialmente sus perjuicios.

Volvemos muy de seguido a estas cuestiones, pero la insistencia no es nuestra, sino de quienes prefieren hacer oídos sordos a estas realidades y exigen y proyectan más y más nuevas represas, así como nuevas extracciones mineras. Bien quisiéramos dedicarnos a cuestiones más amables.


“Sabes que la corriente

Que con leve murmullo se desliza,

al detenerla se enfurece airada”...

William Shakespeare (1564-1616) en Dos caballeros de Verona

Última actualización el Lunes, 15 de Marzo de 2010 12:25
 

Reloj Mundial

Los datos mundiales cambian segundo a segundo.

Guía del Mundo

 Datos estadísticos de cualquier país del mundo.

Mapas del mundo

 Obtenga el mapa del lugar que necesita.