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El
patrón de ocupación de la tierra en el Gran Resistencia se ha
consolidado a través de los años a pesar de que por sus
características geomorfológicas es proclive en alto grado a las
inundaciones. Actualmente, sufre un sensible aumento de población
urbana, la que, en lugar de utilizar las tierras altas, sigue
concentrándose en un área de riesgo.
Sabemos
que los factores naturales que inciden de manera determinante son por
un lado, el relieve y por otro, la disponibilidad y el control
del agua. Pero, ¿qué
otros presupuestos (socioculturales, políticos, económicos) se
entraman en un proceso de ocupación territorial?
El
caso de Resistencia es por lo menos, llamativo: la
‘ocupación irracional de la tierra’ es un rasgo que no se
identifica con una sola condición económica o social, es parte de
la cultura del habitante de la ciudad y como tal, es un elemento que
acrecienta la vulnerabilidad de la zona respecto de los desastres.
Más
allá del hecho de que el ciudadano común haya incorporado las
inundaciones como parte del paisaje, como algo con lo que hay que
convivir inevitablemente, sabemos que no es posible proyectarnos como
comunidad sin un cambio de percepción y de conducta.
La
efemérides doble de la fecha nos permite reflexionar sobre nuestra
historia pero también sobre nuestro futuro, sobre nuestras
posibilidades de planificarlo.
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Foto del portal http://argentina.indymedia.org |