|
La FUNDACIÓN ENCUENTRO POR LA VIDA: CULTURA Y DEMOCRACIA AMBIENTAL desea introducir en nuestros debates y reflexiones locales el concepto de Bienes Comunes, que caracterizaron el disfrute y usufructo de nuestros recursos naturales por miles de años. La llegada de los conquistadores y luego mercantilización de la naturaleza y la vida nos han despojado de la inmensa mayoría de bienes compartidos. El monte nativo y el agua son dos de los últimos bienes comunes que aún podemos defender, aunque la apropiación privada de los mismos o su destrucción es creciente.
“En todos los rincones del planeta está creciendo la resistencia férrea contra la destrucción de las aguas y cuencas hidrográficas y la distribución inequitativa del agua, dando lugar al surgimiento de un movimiento mundial coordinado en pos de justicia en materia de aguas, que, tomando en cuenta la dimensión de los poderes a los cuales se enfrenta, ha resultado sorprendentemente exitoso. “Agua para todos” es la consigna de los grupos locales que luchan por el acceso al agua potable y la vida, la salud y la dignidad que conlleva. Muchos de estos grupos llevan años soportando abusos, pobreza y hambre. Muchos ya se han quedado sin programas de educación y salud pública. Pero la ofensiva contra el agua como Bien Común ha sido determinante para millones de personas, y de alguna manera ha servido como columna vertebradora, como catalizador en la forja de nuevas alianzas entre grupos del Sur global y sus pares en otros países más ricos que no habían tenido que enfrentar estos problemas antes. Sin agua no hay vida, y para muchas comunidades en todo el mundo, tanto del Norte como del Sur, la lucha por el derecho a sus propios ámbitos comunes locales de agua ha sido un hito políticamente dinamizador y aglutinador”.
La FUNDACIÓN ENCUENTRO POR LA VIDA: CULTURA Y DEMOCRACIA AMBIENTAL, participa de este debate, con producción propia y participando de redes y talleres de trabajo, a nivel nacional, latinoamericano e internacional. También en la propia acción de defensa de la salud de nuestra gente, de nuestros sistemas acuáticos y de los ecosistemas en que vivimos y amamos.
“Los orígenes de este movimiento, conocido generalmente como el movimiento mundial por la justicia del agua, se encuentran en centenares de comunidades en todo el mundo, donde los grupos locales y las comunidades luchan por la protección de sus aguas como Bien Común y contra las amenazas que se ciernen sobre ellas, tales como la contaminación, la destrucción que implican las grandes represas, y el saqueo –sea de manos de otros países o de sus propios gobiernos, o de manos de empresas privadas tales como las compañías embotelladoras de agua y las transnacionales de servicios de agua potable con fines de lucro. De estas miles de luchas locales por el derecho básico al agua, apuntaladas a través de la resistencia internacional contra la negación de estos derechos, se ha forjado un movimiento mundial por la justicia del agua sumamente organizado y maduro, que está modelando el futuro de los ámbitos comunes del agua en el mundo”.
“Cuando se les pregunta “¿quién es el dueño del agua?”, ellos contestan “nadie, pertenece a la Tierra, a todas las especies y a las generaciones futuras”. Las reivindicaciones del movimiento son simples pero poderosas: preservar el agua en la esfera pública, mantenerla limpia, mantenerla accesible para todos. En otras palabras, preservarla como un Bien Común”. “Este movimiento ya ha incidido profundamente en la política mundial de aguas, obligando a instituciones internacionales como el Banco Mundial y Naciones Unidas a revisar las insuficiencias e inadecuación de sus políticas, y ha ayudado a formular políticas de aguas a nivel nacional en decenas de países. Ha obligado a debatir abiertamente acerca de en manos de quién se encuentra el agua y ha cuestionado y desafiado a los ‘Barones del agua’ en el Consejo Mundial del Agua, cuando éstos se autoproclaman como jueces y árbitros de este recurso menguante. El robustecimiento de un movimiento democrático por la justicia del agua es un acontecimiento crucial y positivo que favorece y alienta la necesaria rendición pública de cuentas, la transparencia y la supervisión pública de cara a la crisis del agua, en momentos en que los conflictos por los ámbitos comunes de agua asechan en el horizonte”.
Los párrafos comillados pertenecen al libro “El agua nuestro bien común: Hacia una nueva narrativa del agua”, de Maude Barlow (2007) y trae un nuevo aporte a la reflexión mundial y la defensa del agua como un Bien Común. Puedes pedirnos una copia en PDF o bajar el libro aquí. Para ello antes debes registrarte.
Bajar el libro. |