Fundación Encuentro por la Vida: Cultura y Democracia Ambiental

Soja
¿Modelo Grobo? No, gracias PDF Imprimir E-mail
Martes, 31 de Agosto de 2010 11:13


Por Claudio Lowy

La modelización del sistema agrario de producción transgénica que nos propone Gustavo Grobocopatel en su nota “Proteínas como arma de negociación con el mundo” que publicó el diario Clarín del jueves 5 de agosto, y que refuerza en notas posteriores en Página 12, está construida en un grado muy importante sobre la minimización, el ocultamiento y la tergiversación de perjuicios ambientales, sociales y económicos. Muchos ya fueron señalados por Mempo Giardinelli, Aldo Ferrer y Enrique Martínez.

Algunas afirmaciones son ciertas, interfiriendo en la visualización de las que no lo son, y de lo que se oculta. Por ejemplo, es cierto que  “La complejidad del mundo es tal que el pensamiento único tiene amplias probabilidades de llevarnos a errores.” Claro que inmediatamente dice: “El sistema de liderazgo de la sociedad debe participar activamente en estos debates”. Claramente, no está proponiendo un planeamiento estratégico participativo, lo que estaría muy bien. Cuando dice “sistema de liderazgo”, está diciendo que no debe participar el conjunto de la sociedad, sino sólo sus líderes; cabría preguntar seleccionados por quién, y representando a quiénesy a través de que mecanismos. Si no, estamos corriendo el riesgo del retorno a algo que se le parece mucho al voto calificado, uno de los paradigmas del pensamiento único que dice cuestionar.

Tambièn es cierto cuando dice, mas adelante, que “Necesitamos un horizonte claro para la sociedad y que el Estado facilite este proceso haciéndolo de todos, y que debe redistribuir la riqueza con equidad e inclusión.” Pero, inmediatamente dice que “La sociedad en su conjunto debe estimular el desarrollo de un empresariado fuerte, grande e integrado al mundo, que gane dinero y que reinvierta sus utilidades”, negando los procesos históricos de desinversión y fuga de capitales, característica específica de ese empresariado que, según expresa Grobocopatel, debería estimular el conjunto de la sociedad.

Y que en este debate profundo “no es relevante quien captura las rentas sino con qué eficiencia se utilizan las mismas para lograr el desarrollo sustentable”, como si el desarrollo social, económico y ambientalmente sustentable no estuviera íntimamente vinculado a quien captura la renta.

La modelización Grobo
Algunas de las afirmaciones que propone el empresario para mirar el sistema agrario de producción de soja transgénica son:
·      “Lo más importante es que la soja no sólo no compite con los productos de valor agregado sino que puede ser su aliada natural y principal.”
·      “Si el mundo necesita soja y sus derivados, se los podríamos dar a cambio de que también nos compren otros productos. Si no tenemos soja es muy probable que no tengamos como negociar la colocación de los otros productos, sean del origen que sean”.
·      “Las proteínas pueden ser nuestra mejor arma de negociación ante el mundo.” Y propone juntarnos en esta estrategia con Brasil y el resto de los países del sur de América.
·      “Agricultura familiar” es sinónimo de vivir sin dignidad
·      Los beneficios de la agricultura están distribuidos en la sociedad.
·      Gracias a la siembra directa no estamos desertificando más; el glifosato es el menos malo de los herbicidas y no pasa a las napas porque se destruye al tocar el suelo.

Estas afirmaciones, y otras contenidas en sus escritos, tergiversan u ocultan que:

1.      La soja sí compite con otros productos. De hecho, desplazó, entre otras, a la actividad tambera, las pasturas y los cultivos de algodón, con sus respectivas cadenas de valor; y el desplazamiento de cultivos que proveen de alimentos a la población argentina; y pone en serio riesgo nuestra soberanía alimentaria.
2.      El sistema de producción sojera transgénica privilegia la demanda del mercado internacional, dificultando la satisfacción de la demanda del mercado interno, con la consiguiente presión sobre los precios internos de los alimentos.
3.      Se destruye la capacidad de producir alimentos sanos y diversos en el campo argentino. Los cultivos transgénicos en superficies que ocupan hasta el borde mismo de las poblaciones donde vive la gente, impide que en esos territorios se cultive para abastecer a esas mismas poblaciones.
4.      Se destruye la autonomía de los productores agrarios, haciéndolos dependientes de un sistema que los degrada a ellos y a su ambiente.
5.      Los agroquímicos aplicados generan enfermedades que incluso causan la muerte entre los trabajadores rurales, la población del campo, de los pueblos y de las ciudades afectadas por las aplicaciones.
6.      Se concentra el ingreso en poquísimas personas, dejando a muchos en la pobreza y en la indigencia, a los que, en éste sistema, sólo les queda la alternativa de recibir un subsidio estatal.
7.      El desplazamiento de las personas desde el campo y las pequeñas poblaciones hacia las villas miseria de las grandes ciudades, degradando su calidad de vida y agravando los desequilibrios poblacionales y ambientales.
8.      La destrucción de bosques autóctonos y de la capacidad productiva de nuestros suelos.
9.      Los riesgos y los daños que producen los agroquímicos que este sistema productivo debe necesariamente utilizar en forma masiva; en particular, oculta los daños ambientales y a la salud generados y asociados con el herbicida glifosato y sus formulados. Tal como lo muestran tantos estudios locales y en otros países, realizados por investigadores independientes de las empresas que los producen, patentan y/o comercializan.
10. Las alteraciones y riesgos de daños irreversibles de los cultivos transgénicos en la biodiversidad y la evolución biológica.
11. Los daños y riesgos de los alimentos originados o que tengan insumos provenientes de cultivos transgénicos, así como la falta de información al consumidor sobre los componentes y riesgos asociados.
12. La necesidad de aplicar agroquímicos en cantidad cada vez mayor, tanto fertilizantes como plaguicidas, lo que es una característica específica del sistema de producción de monocultivo en general, y de monocultivo transgénico en particular.
13. La destrucción de nuestros ecosistemas y la erosión de la biodiversidad, afectando los procesos ecológicos esenciales, el ciclo del agua, de los nutrientes, del dióxido de carbono, el flujo energético y las cadenas tróficas, sin los cuales la vida que conocemos y su evolución no es posible.
14. Así como en otros países, genera un sistema ineficiente y/o corrupto en nuestro organismos de control y certificación de agroquímicos y de agroalimentos, que aprueban productos que no deberían ser aprobados y envían al mercado alimentos que nos son sanos, presionados precisamente por el sistema empresario que los produce.
15. El desarrollo y consolidación de este sistema empodera a la empresa Monsanto y similares en nuestro país. Esta Monsanto es la misma corporación empresaria que, entre tantas otras cosas, creó el PCB, ocultando sistemáticamente sus características cancerígenas, proveyó del agente naranja al ejército de los EEUU, y la misma que fue condenada por la justicia francesa por mentir en sus propagandas del herbicida glifosato. Que los estudios toxicológicos sobre el glifosato requeridos oficialmente en EEUU para su registro y aprobación han sido asociados con prácticas fraudulentas.
16. El sistema de monocultivo extensivo, del cual los cultivos transgénicos son hoy su máxima expresión actual, son ambientalmente inviables en el tiempo. Tienen una concepción minera, extractivista de la capacidad productiva del suelo, al que tratan por definición de propio sistema productivo, como un recurso no renovable, por lo tanto agotable. Buscan sustituir los procesos ecológicos esenciales que renuevan naturalmente su capacidad productiva y su mejoramiento mediante la reposición mineral y agroquímica de su fertilidad, lo que ya está ampliamente demostrado que es altamente ineficiente.
Pretenden reemplazar el equilibrio biológico que limita naturalmente las plagas animales y vegetales con pesticidas. Genera así la aparición de plagas resistentes a esos pesticidas, obligando a la aplicación de cada vez mayor cantidad de productos cada vez más tóxicos.
17. Y por último, pero no el último, el sistema de producción agrícola dominante y su cadena de valor es el principal generador de gases de efecto invernadero, y, consecuentemente, el principal responsable del cambio climático; genera entre el 44 y el 57 % de las emisiones globales de estos gases.

El modelo Grobocopatel propone, explícitamente, la creación de un sistema económico sustentado en la venta de la soja y sus derivados; como si fuera una pirámide invertida: todo el resto de la economía sustentada en la soja; y toda la sociedad sustentada en la buena voluntad y eficiencia de los productores sojeros. Explicita que todas las otras producciones no podrían competir por sí solas en el mercado mundial, ni ahora ni en el futuro; lo que es en sí mismo una expresión de soberbia superlativa. La propuesta “Si el mundo nos pide soja, plantemos soja hasta en las macetas” es la propuesta de una republiqueta sojera; la de Grobocopatel no llega a eso, pero se le acerca bastante.

Yo no quiero, y entiendo que la mayoría tampoco, que el sistema económico y social del país al que pertenezco se someta a semejante autoritarismo productivo y a semejante estratificación de clases sociales: productores sojeros allá arriba, en la punta de la pirámide, acompañados de los otros intervinientes de la cadena de valor de la soja, cadena corta por cierto, y el resto de la sociedad allá abajo, en actitud genuflexa de sumisión y agradecimiento. Ya vimos a las definiciones de patriotismo a las que pretendieron subsumirse y someternos los empresarios rurales vinculados a la exportación en el contexto del conflicto Gobierno vs. Sectores-rurales-concentrados del 2008-2009

Basar nuestra inserción en el comercio internacional en el desarrollo de un solo producto, con el cual saldríamos a presionar al mundo, es una propuesta casi hilarante, si no fuera por las consecuencias que traería y el poder de quien la enuncia y el del sector social al que representa. En especial después del episodio de limitación de importación de aceite de soja por parte de China, a través de una medida para-arancelaria específicamente orientada hacia el aceite de soja de origen argentino. Por ahora le seguiremos vendiendo a China aceite de soja, pero nuestros productores de juguetes y calzado no podrán desarrollarse por el dumping social incluido en los juguetes y calzado de origen chino. Cabe preguntarse: ¿A quien presionamos nosotros?

Hay además otros dos riesgos: por un lado, nos transformaríamos en zona de riesgo de conflictos, así como ocurre con otros países proveedores de insumos estratégicos; por el otro, el sistema basado en le “arma proteica” no está exento del riesgo de que sea brutalmente descartado por la misma u otras producciones desarrolladas en otros lugares, a la misma velocidad con que fue generado en nuestro país; cabe recordar aquí el caso del caucho en el Estado de Amazonas, Brasil, y en Iquitos, Perú. Con la diferencia que la soja es un cultivo anual, mucho más rápidamente desplazable y sustituíble.

El sistema transgénico de producción agrícola es que no tiene en cuenta la sostenibilidad ambiental y social; es decir, el ambiente y la gente es algo que no le incumbe, salvo que los empresarios se vean forzados a ello. Creen que los impactos negativos de la tecnología serán resueltos con nueva tecnología, que generará nuevos problemas ambientales que serán resueltos con más tecnología, y así al infinito.

Los promotores del sistema califican de cavernarios a los que se oponen a él; sin percibir que los realmente retrógrados son ellos, ya que llevan a su mínima expresión a ecosistemas diversos, que demoraron a veces miles de millones de años en evolucionar y desarrollarse. Y destruyen su diversidad y sus procesos ecológicos en pocos años. Diversidad, procesos ecológicos y ecosistemas de los cuales dependemos todos, y sin los cuales la sociedad no es viable.

Por todo lo anterior, lo que dice el título: ¿Modelo Grobo? No gracias.

Y ustedes, ¿qué proponen para alimentar a un mundo hambriento?
La respuesta a esta pregunta requiere de bastante más espacio que el que queda disponible en esta nota. Y tambièn muchos más interlocutores. Pero algo se puede decir.
En primer lugar, el sistema transgénico no alimenta a los que tienen hambre en el mundo. Alimenta al ganado chino y europeo para satisfacer las demandas de carne de sus clases medias y altas.

Además tiene un horizonte temporal de pocos años, en el transcurso de los se producirán todos los daños señalados arriba.

En segundo lugar, hay una variada gama de sistemas de producción agrícola, compatibles con la sostenibilidad de los procesos ecológicos y la biodiversidad, que van desde las diversas vertientes de la vía campesina, hasta las diferentes técnicas agroecológicas. Este conjunto de tecnologías han sido boicoteadas por la mayoría de los sitemas oficiales vinculados al estudio y producción agrarias; al menos hasta fines del 2009, en que la UE apostó con sus nuevas regulaciones a esa producción, sobre todo en lo que hace a la gestión integrada de plagas.

Si se hubiera destinado a la investigación agroecológica sólo una fracción de los profesionales y recursos destinados a la investigación de los monocultivos extensivos en general, incluidos los transgénicos, habríamos podido articular y rescatar para toda la sociedad los conocimientos ancestrales de los diferentes sistemas de producción agroecológica, desde las diferentes propuestas de la vía campesina hasta la tecnología biodinámica y la biointensiva.

Sólo para dar una idea, cabe recordar que el sistema incaico de producción agraria alimentaba a 10 millones de habitantes con el cultivo de las tierras más áridas, complementada con una organización social solidaria. Técnica y organización que fue sistemáticamente ignorada y destruida por los conquistadores. Hoy todavía esa tecnología y esa organización esta tambièn sistemáticamente ignorada por nuestros centros de investigación y por los procesos productivos promovidos desde el Estado. La misma ignoracia y los mismos intereses que los bárbaros españoles, pero 500 años después.
No puedo dejar de preguntarme por el conocimiento o la ignorancia, y por supuesto también por los intereses, de los líderes que Grobocopatel reclama sean consultados.
Una de las técnicas agroecológicas mas estudiadas, pero no la única, es la agricultura biointensiva, que puede producir el alimento para una dieta vegetariana para una persona durante todo el año en menos de 400 m2 . Lo que implica que en las casi 20 millones de hectáreas de soja transgénica se podría producir para alimentar a 500 millones de personas; con alimentación sana, sin transgénicos ni agroquímicos, cuidando la sostenibilidad ambiental y la salud de la población asociada y la de los trabajadores, con autonomía de los productores. Y, sobretodo, preservando la soberanía alimentaria del pueblo argentino.
Con el agregado de que la demanda internacional y el valor agregado de esos alimentos es mucho mayor que la del “arma proteica”. Y no necesitaríamos salir a presionar al “mundo” para que nos compren los otros productos.
Es cierto que algunos de los integrantes de la generación de campesinos de los abuelos de Gobocopatel se deslomaban trabajando en el campo; no es eso lo que se propone.
No es cierto que la agricultura familiar requiera necesariamente esa forma de trabajo, ni mucho menos que signifique vivir sin dignidad. De hecho, muchas familias eligen y quieren elegir esa forma de vida; su principal impedimento es hoy el sistema transgénico de producción sojero; no son limitaciones tecnológicas ni de mercado, aunque todavía es necesario mejorar el acceso de estos productores a una comercialización justa.
A pesar de esas limitaciones, son las granjas y huertas familiares las que producen la mayoría de los alimentos que llegan a nuestras mesas.
Esos sistemas productivos privilegian, por definición, la sostenibilidad de la capacidad productiva de los ecosistemas en general y del suelo en particular, así como tambièn la sostenibilidad de la sociedad donde están insertos, porque forma parte y dependen de ellos.
Son sistemas productivos a los que les interesa la gente y el ambiente, mucho más que la rentabilidad del capital. Todas las ventajas que tiene para la sostenibilidad social y ambiental, son desventajas para el capital dominante; por eso, son mucho más compatibles con organizaciones sociales que distribuyen el poder y el ingreso.

Claudio Lowy - Ingeniero Forestal (UNLP). Master en Desarrollo Humano Sostenible, Globalización y Desarrollo Local (Cátedra UNESCO - Universidad de Girona).
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Tel Móvil: (011) 15-6467-5187

Última actualización el Martes, 31 de Agosto de 2010 11:22
 
Carta a la Presidenta de los Médicos de Pueblos Fumigados PDF Imprimir E-mail
Martes, 31 de Agosto de 2010 10:55

30 de agosto 2010
MÉDICOS DE PUEBLOS FUMIGADOS

CARTA a la Sra. Presidente de la Nación
Domingo, 29 de agosto de 2010 a las 10:56
A la Presidenta de la Republica Argentina : Dra. Cristina Fernández de Kirchner, a los habitantes de los Pueblos Fumigados de la Argentina, a todo el pueblo argentino:


Los miembros de los equipos de salud de los Pueblos Fumigados de la Argentina , junto con los científicos, investigadores y académicos, convocados por la Facultad de Ciencias Médicas en esta Universidad Nacional de Córdoba; al igual que los estudiantes de la Reforma Universitaria de 1918, nos sentimos en la obligación, nosotros también, de llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Por lo tanto decimos:
Que, como los propios habitantes de los Pueblos Fumigados vienen denunciando desde hace varios años, es muy importante la agresión a la salud humana en las poblaciones de las localidades sometidas a fumigaciones constantes en la Argentina, y que la situación se agrava día a día.
Que enfermedades severas como cánceres, abortos espontáneos, trastornos de la fertilidad y nacimiento de hijos con malformaciones congénitas se detectan ahora, con mucha mayor frecuencia. Que trastornos respiratorios, endocrinos, neurológicos, hematológicos y psíquicos son también mucho más frecuentes en las poblaciones sistemáticamente fumigadas a consecuencia del actual modelo de producción agroindustrial.
Que esta situación se comenzó a observar con la instrumentación de la práctica agro-productiva que incluye la utilización masiva de plaguicidas químicos.
Que la utilización de plaguicidas no deja de aumentar año a año, y que el aumento de su consumo creció en 14 años casi un 1000 por ciento.
Que los habitantes de los pueblos fumigados (12 millones de personas) reciben en forma directa las aspersiones con estos venenos, porque se realizan sobre sus viviendas por vía aérea o en forma terrestre hasta el limite mismo de sus casas y localidades.
Que el fenómeno que observamos se repite inexorablemente en todas las provincias donde se lleva adelante esta practica productiva.
Que los datos de investigaciones, publicados en revistas científicas internacionales arbitradas, en modelos experimentales con diversos plaguicidas, incluyendo glifosato, establecen una fuerte plausibilidad que explicaría la causalidad biológica de las manifestaciones clínicas que observamos en nuestros pacientes.
Que la revisión sistemática de los estudios clínicos y epidemiológicos de observación, bien construidos, genera evidencia que es suficientemente fuerte y consistente para reconocer que la exposición a plaguicidas aumenta el riesgo de afectar la salud humana a través de una amplia gama de situaciones de exposición a poblaciones vulnerables.
Que es urgente avanzar en las restricciones públicas al uso de los plaguicidas, y que dentro de pocos meses, en la presiembra de soja, se comenzara nuevamente a envenenar masivamente las poblaciones de los Pueblos Fumigados de la Argentina.
Que es necesario que se aplique el PRINCIPIO PRECAUTORIO establecido en la Ley General del Ambiente Nº 25.675, Art4º.-, que dice: Cuando haya peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medio ambiente.
Por lo que:
Requerimos de la Presidenta de la Nación, del Ministro de Salud y del Ministro del Interior que se proteja la salud y la vida de la población de los Pueblos Fumigados y se PROHIBA inmediatamente las fumigaciones aéreas en todo el territorio nacional, como ya se estableció en la Unión Europea, y se restrinjan las fumigaciones terrestres alejándolas del límite de las plantas urbanos de los pueblos.
Instamos al Congreso de la Nación a que trate y apruebe leyes que prohíban las fumigaciones aéreas en todo el país, se alejen las terrestres de las poblaciones y se consideren a las fumigaciones ilegales delitos que atentan contra la salud y el ambiente.
Convocamos a todas las Facultades de Medicina del país y a todas las Universidades Públicas a acompañarnos en la defensa del derecho a la vida, a la salud y al ambiente sano; a exigir que se tomen las medidas urgentes que reclamamos y les solicitamos que estimulen programas de investigación y extensión sobre este problema y desarrollen contenidos de salud ambiental en las distintas instancias educativas.
Creemos que además de parar de fumigar, es preciso prohibir también la utilización de cualquier modo de plaguicidas de las clases toxicológicas I y II y poner en cuestionamiento el actual modelo de producción agroindustrial y transgénico y buscar sistemas que permitan la integración social y cultural y la defensa y reproducción de las condiciones ecológicas de nuestro medio ambiente.
Por último, convocamos a todos los miembros de los equipos de salud en general, a los estudiantes, a los vecinos de los pueblos y a todos los que entiendan que en esta democracia necesitamos que se prioricen valores como la salud y el ambiente sobre los intereses económicos y comerciales de grandes empresas y grupos, como Monsanto o los pools de siembra, a generar una corriente de opinión en defensa de las salud de los pueblos fumigados y a participar del Foro Argentino de Salud y Ambiente que queda constituido.

RED NACIONAL DE ACCION ECOLOGISTA DE LA ARGENTINA (www.renace.net)

Última actualización el Martes, 31 de Agosto de 2010 11:08
 
Denuncias de campesinos PDF Imprimir E-mail
Viernes, 20 de Agosto de 2010 15:51

Fuente: Página 12

Por Darío Aranda

Familias que viven lindantes a campos con soja, organizaciones sociales y movimientos campesinos denuncian el efecto sanitario de los agroquímicos desde hace una década. La gran mayoría de las veces son desoídos por la Justicia, que suele esgrimir la ausencia de estudios científicos que acrediten las denuncias. “El caso Carrasco”, como se llama desde hace un año a la irrupción del científico de la UBA y el Conicet en el debate, aportó pruebas de los efectos sanitarios. La Justicia de Santa Fe dio un paso inédito en diciembre pasado: dejó firme una sentencia que prohíbe las fumigaciones con glifosato en cercanías de la ciudad de San Jorge. El fallo, que ordena a la Universidad Nacional del Litoral realizar urgentes estudios, cita la investigación de Carrasco como un antecedente a tener en cuenta.

San Jorge es una localidad ubicada en pleno corazón del monocultivo de soja. Los vecinos denunciaban desde hacía años el accionar de los agroquímicos, que les provocaba alergias, intoxicaciones y problemas respiratorios. En marzo de 2009, la Justicia prohibió las fumigaciones. La medida fue apelada, pero la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial (Sala II) dejó firme la sentencia.

También ordenó que el gobierno de Santa Fe y la Universidad Nacional del Litoral (UNL) demuestren, en el lapso de seis meses, que los agroquímicos no son perjudiciales para la salud. De esta manera, por primera vez, se invirtió la carga de la prueba: era una regla que los intoxicados tuvieran que demostrar las afecciones en la salud, pero ahora serán los impulsores del modelo de agronegocios quienes tendrán que demostrar la inocuidad de los químicos.

Los jueces también marcaron jurisprudencia al invocar el principio precautorio. Ante la posibilidad de perjuicio ambiental irremediable, es necesario tomar medidas protectoras. La Justicia también fue innovadora en otro sentido: revaloriza los testimonios de los afectados –muchas veces minimizados por los jueces–, resalta la importancia de los médicos de pueblos (testigos cotidianos en la atención de intoxicados) y precisa los nombres del médico pediatra Rodolfo Páramo (de Santa Fe), el médico rural Darío Gianfelici (Entre Ríos), el bioquímico Raúl Horacio Lucero (Chaco) y el médico pediatra Hugo Gómez Demaio (Misiones).

El fallo resalta las investigaciones de Argelia Lenardón (UNL), que estudió la existencia de agroquímicos organoclorados en leche materna en mujeres de Santa Fe; Amalia Dellamea (UBA), que confirmó la presencia de plaguicidas en productos lácteos; Alejandro Oliva (Hospital Italiano de Rosario), que estudió los impactos de agroquímicos en las funciones reproductivas; Jorge Kaczewer (UBA) que recopiló trabajos sobre el tema y cita el avance de investigación de Andrés Carrasco.

Con el trabajo ya publicado, Carrasco anunció que pone su investigación a disposición de fiscales y jueces para que sea tomada como elemento de prueba en las crecientes denuncias por los efectos negativos de los agroquímicos.

 
Censura y presiones PDF Imprimir E-mail
Viernes, 20 de Agosto de 2010 15:15

Fuente: Página 12

Por Darío Aranda

Desde que difundió el avance de su investigación, en abril de 2009, la vida del docente de la UBA e investigador de la UBA Andrés Carrasco dio un vuelco. Abogados de la Cámara de Fertilizantes (Casafe) irrumpieron en su laboratorio y amenazaron a sus colaboradores. Le siguieron amenazas telefónicas, campañas mediáticas de desprestigio (llegaron a afirmar que su investigación no existía) y censura en la Feria del Libro. Reconoció presiones desde el Conicet y, la última semana, un grupo de choque frustró una charla que iba a dar en el Chaco. La legislatura provincial y Amnistía Internacional repudiaron el hecho.

La Leonesa es una localidad de diez mil habitantes a 60 kilómetros de Resistencia. Desde hace siete años denuncian el efecto sanitario de los agroquímicos utilizados en plantaciones de arroz. Apuntan al glifosato, endosulfan, metamidofos, picloran y clopirifos, entre otros químicos usados también en los cultivos de soja. En abril pasado, estadísticas oficiales del gobierno del Chaco confirmaron lo temido: en sólo una década, los casos de cáncer en niños se triplicaron y las malformaciones en recién nacidos aumentaron 400 por ciento.

Carrasco fue invitado por las familias afectadas a dar una charla en la Escuela 35 sobre su investigación, pero una patota golpeó y amenazó a los asistentes. Carrasco y el jefe del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste, Raúl Horacio Lucero, fueron amenazados, privados de su libertad durante y muy cerca de ser golpeados.

Los agresores se identificaron como trabajadores arroceros y empleados municipales. Y, según los testigos, obedecían las órdenes del intendente José Carbajal y su esposa, la diputada provincial Elda Insaurralde. Entre la decena de golpeados estuvieron el ex subsecretario de Derechos Humanos Marcelo Salgado y el diputado de Libres del Sur Carlos Martínez.

“Fuimos amenazados, golpeados, pateados, insultados, descalificados como ciudadanos y personas. Nos dijeron ‘cuiden a sus hijos’, ‘conocemos dónde viven’, ‘sabemos a qué escuela van tus hijos’. Responsabilizamos al gobierno provincial de cualquier hecho que pueda sucederle a nuestras familias”, advirtieron en una carta abierta los vecinos de Las Palmas y La Leonesa. EL gremio docente Utre-Ctera también denunció que trabajadores de la educación, que apoyan las denuncias de los vecinos contra las fumigaciones, fueron atacados y amenazados días posteriores a la frustrada charla.

La legislatura del Chaco repudió el hecho y votó una resolución (con 23 votos a favor y 7 en contra) para que la Comisión de Asuntos Constitucionales excluya de la cámara a la diputada Insaurralde. La acusan de “conducta indigna” por haber participado activamente en la agresión a los vecinos y a los científicos Carrasco y Lucero.

La ONG de derechos humanos Amnistía Internacional lanzó una campaña urgente donde insta al Gobierno a que “actúe sin demora para garantizar la seguridad de las personas que residen en La Leonesa y en las comunidades vecinas”. También solicitó a las autoridades locales proteger el derecho a la libertad de información y expresión “para que las comunidades que viven en zonas agroindustriales puedan buscar, recibir y divulgar información sobre los posibles efectos de los agroquímicos”.

Carrasco y Lucero recibieron la solidaridad de una veintena de organizaciones sociales y académicos. El Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología es un colectivo de profesionales que problematiza la lógica productivista de la ciencia actual y divulga información. Participan más de 1600 profesionales de 90 instituciones educativas, científicas y de investigación.

“Expresamos nuestro repudio por los hechos de violencia del Chaco. Sería importante que se expidieran el Conicet, al cual pertenece el doctor Carrasco, así como las universidades”, reclamó la organización y recordó que Carrasco había sido censurado en la última Feria del Libro, donde no se le permitió dar una charla sobre las consecuencias de los agroquímicos.

Carrasco fue presidente del Conicet y es uno de los científicos más importante del país. En 1984 descubrió los genes reguladores del desarrollo embrionario (“genes Hox”), que le significó reconocimiento a nivel mundial y artículos en las revistas científicas Cell y Nature, dos de las publicaciones más prestigiosas del ámbito académico mundial.

Al momento de divulgar los avances de investigación, en abril de 2009, Carrasco ganó enemigos. “Las empresas del agro, los medios de comunicación, el mundo científico y la dirigencia política son hipócritas con las consecuencias de los agrotóxicos”, denunció en ese momento, explicó que “el modelo agrícola utiliza numerosos agroquímicos de los cuales no se realizan estudios” y remarcó que su trabajo no descubría algo nuevo, sino que confirmaba lo que otros investigadores había alertado. Citaba a Gilles-Eric Seralini (Universidad de Caen, Francia), Robert Belle (director de la Estación Biológica del Centro Nacional de Investigación Social de Roscoff, Francia) y Rick Relyea (Universidad de Pittsburg, Estados Unidos).

Le siguieron amenazas telefónicas y presiones del ámbito científico.

En un hecho inédito para el ámbito científico de Argentina, más de 300 investigadores nacionales y extranjeros, decanos de facultades nacionales, organizaciones sociales y referentes de los derechos humanos lanzaron una carta pública llamada “Voces de alerta”, donde explicitaron su apoyo a Carrasco y apuntaron a la cuestión de fondo: “El discurso de políticos, funcionarios, comunicadores y mediadores contratados por las corporaciones económicas producen, a manera de discurso único, el canto de sirena del ‘desarrollo sustentable’ del modelo sojero y la ‘minería responsable’ como factor de transformación. Ese discurso hegemónico es legitimado por actores universitarios y científicos pagados por las transnacionales en un sistema público que ha sido desapropiado”.

Última actualización el Viernes, 20 de Agosto de 2010 15:25
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"Deformaciones similares a las de embriones humanos" PDF Imprimir E-mail
Viernes, 20 de Agosto de 2010 15:06

LA CHEMICAL RESEARCH IN TOXICOLOGY PUBLICÓ UN TRABAJO SOBRE LOS EFECTOS EN ANFIBIOS Y HUMANOS QUE PUEDE GENERAR EL GLIFOSATO

Fuente: Página 12

Por Darío Aranda

“Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión (anfibio), interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”, alertó en abril de 2009 el jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA e investigador principal del Conicet, Andrés Carrasco. Fue la primera vez que un estudio de laboratorio de Argentina confirmaba el efecto perjudicial del agroquímico pilar del modelo de agronegocios. Luego del anuncio, Carrasco fue blanco de una campaña de desprestigio por parte de las empresas del sector, medios de comunicación y funcionarios. Aunque el científico aclaró que se trataba de un avance de investigación, el principal cuestionamiento fue la falta de publicación en una revista científica, que –según los sostenedores de los agronegocios y buena parte del mundo académico– sería lo que otorga validez al saber científico. Un año y medio después de aquella alerta, el lunes último, la revista estadounidense Chemical Research in Toxicology (Investigación Química en Toxicología) publicó la investigación de Carrasco, donde se confirma que el glifosato produce múltiples malformaciones y, con análisis científicos como prueba, advierte: “Los resultados comprobados en laboratorio son compatibles con malformaciones observadas en humanos expuestos a glifosato durante el embarazo”.

El Laboratorio de Embriología Molecular cuenta con veinte años de trabajo en investigaciones académicas, funciona en el ámbito de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y es un espacio de referencia nacional en el estudio científico, conformado por doctores en bioquímica, genética y biología. Durante 30 meses estudió el efecto del glifosato en embriones anfibios y de pollos. “Herbicidas basados en glifosato producen efectos teratogénicos en vertebrados interfiriendo en el metabolismo del ácido retinoico”, es el título de la investigación, que confirma deformidades producidas por el agroquímico en concentraciones de hasta 5000 veces menos que el producto comercial (500 veces menos de las utilizadas en agricultura).

Las diez páginas de la revista científica están plagadas de términos técnicos que, de distinto modo, dan cuenta del efecto negativo del agroquímico: microftalmia (ojos más pequeños de lo normal), microcefalia (cabezas pequeñas y deformadas), ciclopía (un sólo ojo, en el medio del rostro, malformación conocida en clínica médica), malformaciones craneofaciales (deformación de cartílagos faciales y craneales) y acortamiento del tronco embrionario. Y no descarta que, en etapas posteriores, se confirmen malformaciones cardíacas.

“Los embriones más gravemente afectados carecen de ojos y fosas nasales (...) El glifosato interfiere con mecanismos esenciales del desarrollo temprano conduciendo a malformaciones congénitas”, explica la investigación, publicada en la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology), de la Sociedad Americana de Química (ACS, por sus siglas en inglés, entidad con sede en Estados Unidos, que cuenta con más de 160.000 miembros y es una sociedad científica referente a nivel mundial).

Argentina cuenta en la actualidad con 19 millones de hectáreas de soja transgénica, el 56 por ciento de la superficie cultivada del país, y 190 millones de litros de glifosato, donde la marca comercial más famosa es el Roundup, de la compañía Monsanto, que comercializa la semilla de soja resistente al agroquímico. También producen glifosato las empresas Syngenta, Atanor, Dupont y Bayer, entre otras. El químico se utiliza en la producción de arroz, donde también acumula denuncias por sus efectos sanitarios.

El agroquímico tiene la propiedad de permanecer extensos períodos en el ambiente y viajar largas distancias arrastrado por el viento y el agua. Se rocía (vía aérea o terrestre) sobre los campos. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, el resto de los vegetales absorbe el veneno y muere en pocos días. La publicidad de las empresas clasifica al glifosato como inofensivo para al hombre.

El efecto (del glifosato) sobre embriones abre la preocupación acerca de los casos de malformaciones en humanos observados en poblaciones expuestas en zonas agrícolas”, remarca la revista científica y explica: “Debido a defectos craneofaciales observados en seres humanos de zonas agrícolas decidimos explorar si los genes implicados en el desarrollo de la cabeza son alterados con el agroquímicos. Confirmamos que tanto la marca comercial como el glifosato puro producen defectos cefálicos”.

Los resultados experimentales se realizaron en embriones anfibios y de pollos, modelos tradicionales de estudio en embriología cuando se investigan trastornos en el desarrollo de vertebrados. “Debido a la conservación de los mecanismos que regulan el desarrollo embrionario de los vertebrados, los resultados de ambos modelos (anfibios y pollos) son equivalentes con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”, explica el profesor de embriología de la UBA e investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

La revista científica señala que se avanzó en un hecho inédito, de particular interés para el ámbito científico, que es vincular las malformaciones con la incidencia del glifosato en el aumento del ácido retinoico (derivado de la vitamina A, normal en todos los vertebrados y esencial para la regulación correcta de los genes involucrados en la vida embrionaria). “Pequeñas variaciones de ácido retinoico producen malformaciones. Nuestro trabajo es la primera evidencia de que las malformaciones producidas por el glifosato se asocian con el ácido retinoico”, explicó Carrasco a Página/12.

Luego de detallar hasta el extremo las formas de cómo se realizaron los análisis, la investigación problematiza los aspectos macro de la problemática argentina: “El modelo agrícola basado en el paquete tecnológico de OMG (Organismos Genéticamente Modificados) en la actualidad se aplica sin evaluación crítica, sin normas rigurosas y sin información adecuada acerca del impacto de las dosis subletales sobre la salud humana y el medio ambiente”.

La investigación –que lleva la firma de todo el equipo científico de Carrasco– recuerda que en la última década varios países de América latina iniciaron estudios sobre las consecuencias ambientales del uso de herbicidas y pesticidas y destaca que en Paraguay un estudio epidemiológico en mujeres expuestas durante el embarazo a los herbicidas confirmó 52 casos de malformaciones.

También remarca que Argentina cuenta con antecedentes que debieran haber llamado la atención de los organismos de control. Destaca el aumento en la incidencia de malformaciones congénitas informado desde hace cinco años por el bioquímico y jefe del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste, Horacio Lucero, y la situación del barrio cordobés Ituzaingó Anexo (rodeado de soja y donde se detectaron casos de malformaciones y repetidos abortos espontáneos).

“Estos hallazgos se concentran en familias que viven a escasos metros de donde regularmente se rocían los herbicidas. Toda esta información es extremadamente preocupante por riesgo de inducir alteraciones en la gestación humana”, confirma la publicación internacional, recuerda que la literatura científica ya comprobó que los factores ambientales inciden durante el embarazado y, sobre todo, remarca que “la placenta humana ha demostrado ser permeable al glifosato”.

El trabajo del Laboratorio de Embriología de la UBA hace especial hincapié en el “principio precautorio”, legislado en la Ley Nacional del Ambiente, que insta a tomar medidas protectoras toda vez que existan posibilidades de perjuicio ambiental y sanitario. La investigación de Carrasco, que aporta nuevos elementos de prueba, cuestiona que “a pesar de todas las pruebas reportadas en la literatura científica y las observaciones clínicas en el campo, no se ha activado el principio de precaución con el fin de darse cuenta de la profundidad del impacto sobre la salud humana producida por herbicidas en la agricultura basados en OGM”.

Andrés Carrasco insistió en que su publicación científica es, junto a otros estudios ya realizados, “un alerta que reclama la aplicación del principio precautorio en todo el país” y adelantó a Página/12 que puso su investigación a disposición de las autoridades del Conicet y de los ministros de Salud (Juan Manzur) y Ciencia (Lino Barañao). “Esta investigación, junto con otras ya existentes, deben invitar de forma urgente a un debate abierto a la sociedad con las máximas autoridades –-reclamó–. Es necesario terminar con el silencio, ya que la peor de las situaciones es la negación de lo que está sucediendo en las poblaciones sometidas al impacto de los agroquímicos.”

 
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