Fundación Encuentro por la Vida: Cultura y Democracia Ambiental

Dengue y pobreza o de cómo intentar tapar el sol con un dedito PDF Imprimir E-mail
Domingo, 05 de Abril de 2009 22:45

Entre el lenguaje y lo real no existe una relación de continuidad y eso no es una noticia. Todos sabemos un poco mejor o menos que dos sujetos pueden ver cosas distintas en un mismo objeto y que el punto de vista incide decisivamente en lo que percibimos. Ser sujeto es poseer el derecho a disentir con otros. Tener lenguaje, una herramienta para acercar posiciones y vivir en sociedad.Esta, que es una característica del conocimiento asumida por las ciencias del hombre, sociales o humanísticas, como se les dice, pareciera ser un obstáculo para los discursos hegemónicos y, especialmente para los discursos políticos cerrados sobre sí mismos.Tres de los rasgos de los discursos con intencionalidad monopólica son enumerados por un pensador francés del Siglo XX.   Pêcheaux[1] señala resumidamente  que los mismos tienden al enmascaramiento, al desplazamiento del tema central y a la omisión de la contradicción.Cuando pienso en cómo digiere el poder los reveses que la realidad actual le impone no puedo dejar de representarme estos rasgos. La pobreza está a la vuelta de la esquina pero se la niega sistemáticamente. Se manipulan los índices de inflación, de empobrecimiento y de caída en la indigencia como si distorsionar los datos de unos cuantos  indicadores bastara para que la ciudadanía creyera que la pobreza ha desaparecido en la Argentina. Lo que se tematiza en Argentina por parte de las voces del oficialismo es la epopeya kirchnerista de haber salido de la crisis más grande de la historia: aumentando el nivel de empleo, el caudal de reservas y haber crecido a un ritmo nunca visto hasta que Néstor asumió la conducción del país. ¿Para qué hablar de los pobres, el decrecimiento y la fuga de capitales  de la gestión de Cristina?A nivel local ocurre lo mismo con los datos sobre la epidemia de dengue que nos quita el sueño a los chaqueños. Es la misma estrategia del gobierno nacional: creen que tapando la información sobre  los casos, éstos dejan de existir. Lo que se tematiza es la tirria radical que encuentra en todas partes la oportunidad para criticar o difamar al Ejecutivo provincial. La ministra de salud da pena tratando de tapar el dengue con un dedito meñique. Llegó tarde y  no para los aplausos.Enmascarar la realidad tiene sus consecuencias. El descreimiento en la palabra oficial es el enemigo más fuerte que deberá enfrentar el poder en este año electoral (laaaargo a pesar de los supuestos esfuerzos  oficialistas para que sea breve). Cambiar el eje de la cuestión o desplazar el tema tiene también un costo durísimo. La gente se da cuenta de que no se está trabajando en las cuestiones que ella considera de importancia o de urgencia. No podemos seguir hablando de lucha electoral a esta altura de la epidemia.En cuanto al último de los rasgos, la omisión de la contradicción, podemos decir que nuestros gobiernos son casi de antología. La gestión de Cristina Kirchner, progresista, nacional y popular, no puede dejar el modelo sojero de lado. Es el ejemplo más cabal de la concentración de la riqueza, junto al minero y petrolero en la Argentina. Si repartiendo lo que se recauda con el producto estrella del modelo se supone que se distribuye mejor la riqueza sin atacar el modelo de producción que expulsa de sus tierras a quienes no pueden hacer cultivos de gran escala, es que no estamos haciendo más que reproducir las desigualdades al interior del sector, y domesticarnos a todos para seguir dependiendo de la soja.Charata misma, la CAPITAL PROVINCIAL DE LA SOJA, la niña de los ojos de la economía de Capitanich, de Rozas o de la misma Carrió, hoy no puede ocultar la desigualdad a la que tiene sometidos a sus habitantes: récord de cosechas que no alcanzan para servir de agua segura a sus 30.000 habitantes, hospital sin médicos, carencia de ambulancias, muertos evitables en la peor epidemia de dengue que sufrió la provincia y, que sin embargo, es minimizada hasta el ridículo por el discurso del gobierno.



[1] Courtine, J. J.: Análisis del discurso político (el discurso comunista dirigido a los cristianos). Prefacio de Michel Pêcheaux. EN: Langages; Junio de 1981.

 
Última actualización el Domingo, 05 de Abril de 2009 23:22
 

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