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En estos últimos días se ha realizado una profusa propaganda de un “nuevo” emprendimiento inmobiliario. Casualmente en el Día del Ambiente, como una burla cruel, los diarios informan de la presentación a las autoridades Municipales de la maqueta del Barrio Palafítico de La Ribera. La Intendenta Municipal, Ing. Aida Ayala supone que el emprendimiento “mejorará la calidad de vida de los resistencianos”. No es muy entendible en qué modo ha de ocurrir esto y muy por el contrario, todos los chaqueños nos debemos hacer cargo de los altos costos sociales que esto implica y que pagaremos entre todos para, que cierren los números de gran “negocio” privado. Todo comienza allá por el 2001, cuando por Resolución de la APA nº 0381/01 se establece y aprueba el deslinde del dominio público del dominio privado en la parcela nº 7 de unas 32 hectáreas, lugar propuesto para “Solares de la Ribera”, que ahora se denomina ”La Ribera”. De ese acto queda establecido que corresponden al dominio público, es decir que son del río y por ello son de todos, unas 5,5 hectáreas que conforman las nuevas parcelas nº 12 y nº 13. Por una posterior Resolución de la APA nº 183/03, anulando en los hechos y en forma ilegal e ilegítima la misma, se da la factibilidad a un proyecto de urbanización, que ocupa tierras públicas y privadas. Es decir que ocupa parte del cauce del Río Negro y el total del valle de inundación de este río. Es decir que 5,5 hectáreas que eran del dominio público, sin ninguna ley de por medio, pasan al dominio privado. Esto está subrayado en distintas partes del expediente de tramitación y que hemos denunciado públicamente en reiteradas oportunidades, contando con el irresponsable silencio de los organismos de control que deben velar por el patrimonio público. De la propia topografía del lugar presentada por el emprendimiento inmobiliario de ese momento, “Solares de la Ribera”, se deduce que el 80 % de la superficie se encuentra por debajo del nivel de operación normal del Dique del Río Negro y el 27 % se encuentra por debajo de la línea de ribera. En los momentos en que se deban cerrar las compuertas del Dique del Río Negro y coincidan con lluvias extremas, el nivel del agua alcanzará los 49,40 metros de cota MOP y si coincide con un corte de electricidad de dos días se alcanzarán los 49,78 metros, es decir 22 centímetros por debajo del piso de las supuestas viviendas palafíticas propuestas. Aunque en su momento la Empresa SAMEEP, se negó dar la factibilidad de agua y cloacas a dicho emprendimiento, parece haber optado por ceder a las presiones inmobiliarias, a costa de inversiones públicas, que pagamos todos y que en su momento consideró técnica y económicamente inviables. Luego de ochos largos años de persistente presión, el negocio ha sido cerrado. Ya se venden entre otros, los lotes “para la vida junto al río”.
La Fundación Encuentro por la Vida: cultura y democracia ambiental, siente la obligación de reiterar una vez más lo siguiente: 1) Que se ha violado la Resolución nº 1.111/98 y el Código del Agua. Se ha pasado al dominio privado tierras que pertenecen al dominio público y son del río desde siempre. 2) El costo de este emprendimiento en infraestructuras de cloaca y agua, lo pagamos todos. El costo de bombeo del Dique del Río Negro será principalmente para mantener seco el “hermoso parque” que disfrutarán los habitantes palafíticos. 3) Las “viviendas palafíticas” no sólo tendrán que resolver su convivencia con los suelos saturados e inundaciones, sino con temas más cotidianos como es la imposibilidad de construir muros o cercos perimetrales para lo cual tendrán que ver cómo hacer tendaleros de ropa palafíticos y cómo criar sus mascotas fuera del alcance de las mascotas del vecino. 4) En el suelo sólo se podrán poner las columnas que sostendrían las casas “palafíticas” (mejor dicho “hormigofíticas”) y la escalera de acceso a la vivienda. 5) En el paisaje que vemos ahora se agregarán 136 viviendas asentadas en un bosque de 5000 a 6000 columnas, calculando unas 40 columnas de promedio por cada casa mediana. 6) Las parrillas y hornos para la barbacoa o el asado y la “choripaneada”, según la costumbre culinaria del habitante palafítico, deberán estar elevadas del piso, para no crear obstrucciones al escurrimiento. Como no se pueden construir muros y cercos perimetrales, las mesas y sillas habrá que subirlas a la vivienda palafítica, o directamente tener la parrilla en la terraza, con lo cual agregaremos más columnas al paisaje. 7) La piecita de las herramientas de jardinería, bicicletas y todas esas cosas que se usan de cuando en cuando, deberá también estar arriba, o ser dejadas sin resguardo de los oportunistas del momento. 8) La vida tranquila y reposada junto al río será acompañada con un centro de compras, bares, hotel, restaurantes y circulación permanente de paseantes por la costanera norte. Es más, todo esto podría ser animado con varias discotecas. Salvo que lo que se está proponiendo sea un barrio privado, cerrado a ruidos y miradas indiscretas. Entonces hay que sincerar el proyecto: ¿es un barrio privado? 9) El “Servicio de Mantenimiento de los espacios verdes y de la costa (sic) del Río a cargo de la sociedad civil”, según el propio folleto de la inmobiliaria vendedora, abre varios interrogantes: ¿ hay una sociedad civil conformada al efecto, o será tarea del Municipio?. Si es esto último, ¿todos tendremos derecho a ir a matear y cervecear como actualmente se hace en la Avenida Sarmiento? ¿Será público el “paseo aeróbico” y la “costa (sic) del río en perfecto estado de conservación” o será “una zona exclusiva en la que el Río dibuja una península (sic)”….como informa el mismo folleto? Cabe aclarar que los ríos no tienen ni costas ni penínsulas sino los mares. 10) No queda claro si lo que se ofrece al mercado es un barrio privado con sus costos de seguridad privada y otros servicios mensualizados o un loteo en el que los servicios públicos de “barrido, alumbrado y limpieza” y la recolección de basura serán del Municipio. 11) Más tarde o más temprano la Administración Provincial del Agua deberá delimitar el área de máxima operación del Dique del Río Negro tal como se establece en el Código de Aguas y ello implicará que la mayor parte de los terrenos que se pretenden vender quedarán incluidos dentro de esta función de almacenamiento de agua, sin la cual el dique no podrá funcionar adecuadamente, sin impactar a todos los que ocupen el recinto establecido para ello. Esta servidumbre o expropiación será otro costo que lo pagaremos todos con los dineros públicos. 12) Se corre el riesgo de que se aprueben otras urbanizaciones similares, con lo que se perderá definitivamente la funcionalidad del Dique del Río Negro, razón por la cual se debió emitir un ordenamiento del uso del suelo para lograr el financiamiento que permitió su construcción, que es en definitiva la Resolución nº 1.111/98.
La ciudad necesita tener espacios verdes y disfrutar de sus paisajes naturales. Este lugar sería el mejor para contar con un gran parque que pueda ser disfrutado por todos. Entonces sí, mejorará nuestra calidad de vida y sentiremos orgullo de nuestros funcionarios, urbanistas y políticos. Habrán demostrado respetar las leyes y procurar el bien común y no estar subordinados a la fantasía del mercado de especulación inmobiliaria. El agua tiene memoria y El Niño nos recordará el beneficio social de respetar las leyes de la naturaleza y de la sociedad. Lic. Ramón Vargas Fundación Encuentro por la Vida: Cultura y Democracia Ambiental.
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