Por Andrés E. Carrasco "El modelo de apropiación instalado en los países periféricos, obedeciendo a demandas de las economías mundiales, sólo puede sostenerse con la desigualdad y la exclusión. Nature apuesta a preservar la legitimidad del tecno-capitalismo que necesita continuar privatizando los bienes comunes con acento tecnocrático y disimular al mismo tiempo la creciente percepción de crisis civilizatoria." La revista Nature se preguntó en agosto pasado “si la ciencia podía alimentar al mundo”. En su editorial, que resume varios artículos de análisis y opinión, advierte que hay todavía 1000 millones de hambrientos, a pesar de que hay alimento suficiente para las 7000 millones de personas que forman la población del planeta. Y que para 2050, cuando la población llegue a 9000 millones de habitantes, se requerirá más superficie sembrada, más agua, más fertilizantes y herbicidas con la indubitable destrucción de la diversidad y la salud humana y ambiental.
Nature sugiere que la solución al eventual agotamiento y desastre natural es desarrollar tecnología (sugestivamente mediada por Monsanto y Syngenta, entre otras) que produzca una segunda revolución verde sobre la base de intensificar, en vez de extender el área sembrada con semilla que usen menos agua y sean más resistentes al calentamiento global. Como complemento propone promover en los países pobres pequeñas unidades productoras, granjas mixtas que permitan la rotación de cultivos y ganadería integrada, además de incrementar la inversión en infraestructura que abarate costos con el fin de atemperar el hambre. Mientras sugiere realinear la investigación científica y tecnológica, admite que hasta ahora los GMO no “han sido la panacea para mitigar el hambre de los países pobres a pesar de lo que pregonan sus defensores”, además de ser percibidos como parte sustancial de un “modelo monopolizante y privatizador de la producción de alimentos” y remata: “La ciencia y la tecnología no han sido panacea del hambre mundial, ya que en definitiva hay alimentos suficientes pero la pobreza de más de 1000 millones de seres humanos les impide acceder a ellos”.
Última actualización el Miércoles, 20 de Octubre de 2010 09:34
Influenza porcina: un sistema alimentario que mata
Jueves, 30 de Abril de 2009 12:24
Si bien el hecho de consumir carne no contagia la gripe porcina, es necesario resaltar la estrecha relación que existe entre este brote de influenza porcina y la industria mundial de carne.
La comunidad de La Gloria, Veracruz, ha intentado convencer a las autoridades mexicanas que el esta enfermedad está vinculada con la gran contaminación provocada por el criadero de cerdos recientemente instalado por Granjas Carroll a sólo kilómetros de la localidad de La Gloria.
Las condiciones insalubres y de hacinamiento de los criaderos hacen posible que el virus se recombine y desarrolle nuevas formas más virulentas y de forma muy rápida. Sin embargo, y pese a la importancia de esta enfermedad, las autoridades velan por la salud de las exportaciones antes que de la población.